Tribuna Latina
El ciudadano de origen boliviano Udalrico Taboada Moza, de 27 años, ha conseguido que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco obligue al Inem a otorgarle el pago del subsidio de desempleo por el tiempo durante el que efectivamente trabajó, a pesar de que carecer permiso de trabajo y de residencia, según un artículo del diario El País.
Además, la empresa para la cual trabajaba lo tenía sin contrato de trabajo y tampoco lo afiliaron a la Seguridad Social ni le pagaron las cotizaciones sociales. Taboada, junto a su abogado, el bilbaíno Roberto Cadenas, recurrió a la Justicia para denunciar los abusos a los que fue sometido, y ésta, en una decisión que sienta jurisprudencia, ha determinado que no tener los papeles en regla no equivale a carecer de derechos.
La Sala de lo Social reconoce los hechos en la sentencia que ha dictado. Unos hechos que demuestran la explotación que padeció Taboada durante dos años. Ahora, buscará conseguir la regularización y vivir con su mujer y sus tres hijas en Vizcaya.
Según contó a El País, Udalrico Taboada hacía “jornadas laborales de 12 a 18 horas, muchas de ellas en horario nocturno, y sin descanso semanal. Horas y horas pegado a la máquina de coser, bordando escudos del Athletic de Bilbao y de otras marcas en prendas de vestir”. Asegura que “cada escudo del Athletic lleva 8.000 puntadas, que hay que multiplicar con las 400 camisetas que estaba obligado a despachar cada día en el taller de la empresa Bordado Express SL de Leioa (Vizcaya). O cada noche. Porque, para dificultar que la Inspección de Trabajo descubrieran que trabajaban de forma irregular, Udalrico y otra compatriota boliviana estuvieron un año trabajando de noche”.
“Trece horas nocturnas por 31,54 euros al día. Toda una extenuante jornada por la mitad, aproximadamente, de lo que cuestan en la tienda oficial las camisetas del Athletic que bordaban.
Le prometieron “hacerle los papeles” cuando se llevó a cabo el proceso de regularización especial por trabajo de la primavera de 2005. Él reunía todas las condiciones: llevaba en España desde antes de agosto de 2004, estaba limpio de antecedentes penales y tenía trabajo.
Incluso, el abogado Roberto Cadenas afirma a El País, que “hubo un momento en que la empresaria, de origen argentino, le hizo rellenar los impresos, y él pensó que ya estaba hecho, y estaba en España con todas las de la ley. Pero fue sólo una farsa. En el proceso de 2005, muchos empresarios presentaron aposta la documentación con deficiencias para que fuera rechazada".
Un amigo de le sacó del engaño: "Pero, vamos a ver, dónde tienes la tarjeta de residencia", le sacudió para convencerle- fue la primera vez que Udalrico se rebeló. "Armándose de valor, se encaró con su empleadora y le exigió que cumpliera lo prometido, porque quería volver sin temores a Bolivia para visitar a su madre, de 84 años. Y se encontró con el desplante chulesco de la empresaria: 'Si me da la gana a mí, te regularizo ahorita; y si no, te vas a la calle', cuenta que le respondió", afirma en su relato a El País.
Aunque siguió trabajando durante un tiempo porque su mujer estaba embarazada, se asesoró con el abogado Roberto Cadenas, “quien le aconsejó, como primera medida, que denunciara su situación a la Inspección de Trabajo. A las 2.45 del viernes 29 de julio, el inspector, acompañado de la Ertzaintza, llamó al timbre de la lonja y Udalrico, en lugar de esconderse con su compañera en el cuartito sobre la escalera, como les habían dicho que hicieran si se daba el caso, les franqueó la puerta”, señala El País.
“El acta de la inspección se la dejó a la administradora de la empresa "paradita" sobre el teclado de su ordenador y se marchó a casa a dormir”, continúa el relato del diario; “al día siguiente acudió al trabajo a su hora... Cuando le echaron de malas maneras, y dejándole de pagar el sueldo del último, su testimonio fue definitivo para que ganara en el juzgado de lo social la demanda por despido improcedente que presentó contra Bordado Express”.
Copyright © por Uruguayos en Catalunya Derechos Reservados.